Mostrando entradas con la etiqueta asteroide. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asteroide. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2020

Un asteroide pasará en septiembre frente a la Tierra a una distancia 5 veces menor que la Luna




Un asteroide pasará en septiembre frente a la Tierra a una distancia 5 veces menor que la Luna
NASA

Con un diámetro de entre 22 y 49 metros, el cuerpo celeste no representa amenaza para nuestro planeta.

El asteroide 2011 ES4, con un diámetro de entre 22 y 49 metros, se acercará a la Tierra el próximo 1 de septiembe, según el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA.

Se calcula que el objeto pase frente a nuestro planeta a una velocidad de más de 29.000 kilómetros por hora y a una distancia de tan solo 71.800 kilómetros. En comparación, la Luna se encuentra a unos 384.400 kilómetros de la Tierra.

El asteroide forma parte del grupo Apolo y tiene una órbita muy amplia alrededor de la Tierra y el Sol, con una trayectoria de vuelo que se cruza con la órbita terrestre. Pese a su paso cercano, el 2011 ES4 no representa una amenaza, ya que su diámetro es demasiado pequeño.

lunes, 14 de octubre de 2019

NASA: Un asteroide se aproxima a la Tierra a una velocidad de más 35.400 kilómetros por hora







Aunque mide solamente 34 metros, es casi dos veces más grande que el asteroide de Cheliábinsk (Rusia) que cayó en 2013, y aproxima a la Tierra a una velocidad de más 35.400 kilómetros por hora.

El rastreador de asteroides de la NASA ha detectado este fin de semana una roca espacial que actualmente se dirige hacia la Tierra. Según el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS, por sus siglas en inglés) de la agencia aeroespacial, el asteroide, de un tamaño de 34 metros, se acerca a una velocidad de más de 35.400 kilómetros por hora. Los científicos calculan que pasará este lunes junto a nuestro planeta.

Se estima que el objeto espacial, denominado 2019 TA7, pase cerca de la Tierra a las 22:53 GMT de este lunes con una distancia de casi 1,5 millones de kilómetros. Los astrónomos afirman que este será el mayor acercamiento de este asteroide en los próximos 115 años.

Debido a su pequeño tamaño es probable que se queme en la atmósfera y explote en el cielo en caso de que termine alcanzando la Tierra. Sin embargo, esto no significa automáticamente que el TA7 2019 sea completamente inofensivo: es casi dos veces más grande que el asteroide que cayó sobre Cheliábinsk (Rusia) en 2013, que medía aproximadamente 19,8 metros.

Anteriormente, este 10 de octubre otro objeto celeste del tamaño de la Gran Pirámide de Guiza se acercó a la Tierra, pasando por su punto más cercano a una velocidad de 78.900 kilómetros por hora.

viernes, 11 de octubre de 2019

Un asteroide del tamaño de la Gran Pirámide de Guiza pasa (de nuevo) cerca de la Tierra







El objeto celeste no representó una amenaza, ya que incluso en su punto más cercano a nuestro planeta estuvo demasiado alejado como para ser peligroso.

El asteroide 2019 SX5 se ha acercado a la Tierra la noche de este 10 de octubre. La NASA estima que el objeto mide entre 62 y 140 metros de diámetro, lo que supone que esa roca espacial podría ser tan grande como la Gran Pirámide de Guiza.

El 2019 SX5 ha alcanzado su punto más cercano a nuestro planeta alrededor de las 23:07 GMT, desplazándose a una velocidad de 78.900 kilómetros por hora, según el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA.

La trayectoria del objeto pasó a una distancia de más de seis millones de kilómetros, demasiado elevada como para presentar una amenaza para nuestro planeta. En comparación, Venus está a unos 40 millones de kilómetros de la Tierra.

Según las definiciones de la NASA, solo objetos con un tamaño superior a 140 metros pueden ser calificados como potencialmente peligrosos para nuestro planeta. Los que tienen dimensiones inferiores o no se acercan a menos de 7,48 millones de kilómetros corresponden a la categoría de objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés) y no constituyen una amenaza.

sábado, 29 de junio de 2019

Astrónomos detectan un asteroide del tamaño de un auto horas antes de su impacto con la atmósfera







El cuerpo rocoso 2019 MO entró en la atmósfera terrestre el pasado sábado y se desintegró al sur de Puerto Rico.

Astrónomos en Hawái detectaron el asteroide 2019 MO, de un diámetro de casi 4 metros, unas horas antes de que entrara en la atmósfera terrestre y se desintegrara el 22 de junio, unos 380 kilómetros al sur de San Juan (Puerto Rico), informa el portal Live Science.

El medio indica que se trata de la cuarta vez en la historia en que astrónomos descubren un asteroide a tan poco del impacto. Las veces anteriores ocurrieron con los asteroides 2008 TC3, 2014 AA y 2018 LA, todos durante los últimos 11 años.

Según precisó la Universidad de Hawái en un comunicado, por primera vez sus astrónomos demostraron que los telescopios UH ATLAS y Pan-STARRS "pueden proporcionar una advertencia suficiente para alejar a las personas del sitio del impacto de un asteroide entrante".

La entidad detalló que el objeto ―del tamaño de un automóvil, aunque no se considera grande para un asteroide― fue observado cuatro veces en un período de 30 minutos en las instalaciones de ATLAS en Mauna Loa, en la isla de Hawái, alrededor de la medianoche del pasado sábado. En ese punto, el objeto estaba a solo 500.000 km de la Tierra.

El 2019 MO no causó daños, ya que no logró alcanzar la Tierra. Aun así, produjo un gran destello en el cielo, mientras que, según estimaciones de los científicos, la energía de su impacto debió oscilar entre 3 y 5 kilotoneladas de TNT. Los especialistas calculan que viajaba a una velocidad de 14,9 kilómetros por segundo.

 

miércoles, 26 de junio de 2019

Un asteroide 'dorado' podría convertir en multimillonarios a todos los habitantes de la Tierra





El objeto espacial contendría suficientes metales pesados como para que cada habitante de nuestro planeta recibiera un billón de dólares.

Los científicos han descubierto que el asteroide Psyche 16 está compuesto de metales pesados cuyo valor se estima en 700 quintillones de dólares, por lo que podría convertir en multimillonarios a todas las personas que hay en la Tierra, informó este martes el portal Oil Price.

De acuerdo con el medio estadounidense, este objeto espacial ubicado entre Marte y Júpiter, a unos 750.000 millones de kilómetros de la Tierra, y contiene suficientes metales pesados —por ejemplo oro, hierro y níquel— como para que cada habitante de nuestro planeta reciba un billón de dólares. La NASA planea explorar el asteroide a partir de 2022.

"Los 'titanes del oro' controlan ahora cientos de las propiedades más productivas del mundo, pero los 4 o 5 millones de onzas de oro que llevan al mercado cada año palidecen en comparación con las conquistas disponibles en el espacio", dijo Scott Moore, director ejecutivo de EuroSun Mining.

No obstante, John Zarnecki, profesor y presidente de la Real Sociedad Astronómica de Reino Unido, estima que llevaría alrededor de 25 años obtener una "demostración conceptual" sobre si es posible extraer oro del espacio y medio siglo para comenzar su producción comercial. Todo ello dependería de dos factores clave: su viabilidad económica y el desarrollo de nuestra tecnología espacial.

Fiebre del oro espacial

De momento, potencias como EE.UU. y China ya están tomando posiciones para lo que, según Mitch Hunter-Scullion, fundador de Asteroid Mining Company, será el próximo 'boom' de la industria minera. Europa y Japón también se han mostrado interesados. "Una vez configurada la infraestructura, las posibilidades son casi infinitas", asegura Hunter-Scullion, añadiendo que aquellos que sepan aprovechar esta "carrera de asteroides" podrían ganar "una cantidad astronómica de dinero".

Scott Moore cree que el Psyche 16 será solo "la primera parada en esta aventura" de la exploración espacial para obtener oro, ya que existen otros asteroides cercanos a nuestro planeta que podrían ser atraídos a una órbita desde la cual sea posible extraer varios recursos.

Asimismo, la Luna alberga oro y platino, así como metales raros terrestres, y los científicos aseguran que el satélite tiene suficiente gravedad para que una actividad minera pueda funcionar allí. Mientras, en la misma región del Psyche 16 se localiza otro pequeño asteroide de 200 metros de largo con una cantidad de platino que se cree podría valer unos 30.000 millones de dólares.

Se calcula que el mercado global para la minería de asteroides alcanzará los 3.800 millones de dólares en 2025, teniendo en cuenta las misiones en curso y las futuras, así como el aumento de inversiones en tecnologías para el sector, por ejemplo, naves espaciales especializadas para este cometido. Otras previsiones sitúan este mercado en 2,7 billones de dólares para el año 2040.

viernes, 10 de mayo de 2019

La NASA desviará un asteroide en 2022 con su primera tecnología de defensa planetaria







Actualmente los investigadores están realizando observaciones con potentes telescopios en todo el mundo para comprender el estado del sistema de asteroides antes de que la misión lo alcance.

La NASA tendrá la oportunidad de probar su primera misión de defensa planetaria, la Prueba de Redirección de Doble Asteroide (DART, por sus siglas en inglés), desviando una pequeña luna en el sistema binario de asteroides Didymos.

De acuerdo con el informe, publicado en la página oficial de la agencia, el asteroide no representa una amenaza para la Tierra y es un objetivo de prueba ideal, ya que medir las alteraciones en la órbita que un pequeño asteroide realiza alrededor de otro más grande en un sistema binario es mucho más fácil que observar cambios en la órbita de un solo asteroide alrededor del Sol.

Actualmente los investigadores están preparándose para el lanzamiento en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins (APL, por sus siglas en inglés) en Laurel (Maryland) y en otros lugares en todo EE.UU., mientras que el inicio de la misión se prevé para el verano de 2021.

Observando Didymos

No obstante, para llevar la nave espacial DART hasta su objetivo previsto —un asteroide binario que consiste en una luna pequeña (Didymos B) que orbita un cuerpo más grande (Didymos A)— los científicos primero deben entender cómo se comporta el sistema.

Los investigadores han estado haciendo esfuerzos para observar a Didymos desde la Tierra desde 2015, y ahora una campaña internacional coordinada por Cristina Thomas de la Universidad de Arizona del Norte, líder del grupo de trabajo de observación de DART, está realizando observaciones críticas utilizando potentes telescopios en todo el mundo para comprender el estado del sistema de asteroides antes de que DART lo alcance.

"El sistema de Didymos es demasiado pequeño y demasiado lejano para ser visto como algo más que un punto de luz, pero podemos obtener los datos que necesitamos midiendo el brillo de ese punto de luz, que cambia a medida que Didymos A gira y Didymos B lo orbita", dijo Andy Rivkin de APL, colíder del equipo de investigación de DART, quien participó en las observaciones.

Los cambios de brillo, por su parte, indican el momento en que Didymos B pasa por delante de Didymos A o se oculta detrás de él. Estas observaciones ayudarán a los científicos a determinar la ubicación de los dos cuerpos celestes y a informar del momento exacto del impacto del DART para maximizar la desviación.

Simulando el impacto

Las observaciones del telescopio son clave para entender cómo es Didymos B, pero no son suficientes para comprender su composición y estructura, dos factores determinantes para saber qué consecuencias tendrá el impacto tanto en DART como en su objetivo. Para ello los investigadores están llevando a cabo una serie de simulaciones que les ayudan a conformar sus expectativas de la misión.

Si bien gran parte del trabajo en DART hasta ahora ha sido el modelado y la simulación, muchas partes de la nave espacial han comenzado a tomar forma. Así, una maqueta a gran escala de DART ahora sirve como marcador de posición para el ensamblaje de cables y conectores que eventualmente conformarán el arnés de cableado.

jueves, 2 de mayo de 2019

La comunidad científica se prepara para el acercamiento en 2029 del asteroide Apofis





El cuerpo celeste pasará entonces, sin representar peligro, a una distancia 10 veces menor que la que nos separa de la Luna. Cuatro décadas después pondrá bajo verdadera amenaza a la Tierra.

Aunque el asteroide Apofis solo alcanzará su punto máximo de acercamiento a la Tierra dentro de seis años –el 13 de abril de 2029–, los astrónomos ya se están preparando y planifican cómo sacar el máximo provecho de ese evento. Así lo informó la NASA al difundir un video de animación que muestra la distancia a la que se encontrará entonces ese cuerpo celeste con respecto a nuestro planeta: apenas 31.000 kilómetros.

En una Conferencia de Defensa Planetaria que tuvo lugar esta semana en Maryland (EE.UU.), los científicos discutieron diferentes preguntas relacionadas con el Apofis, como el eventual impacto de la gravedad terrestre sobre ese asteroide y la posibilidad de emprender una misión especial para estudiarlo en detalle.

Asimismo, empezaron a elaborar planes para garantizar la investigación de su tamaño, forma y composición interna, además de las repercusiones que pudiese tener su aproximación.

"El acercamiento del Apofis en 2029 será una oportunidad increíble para la ciencia. Observaremos el asteroide con telescopios ópticos y de radar. Con las observaciones que estos últimos nos permitan, podríamos ser capaces de ver en su superficie detalles de apenas unos pocos metros de extensión", afirmó Marina Brozović, científica del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA.

El Apofis, de unos 325 metros de diámetro, fue descubierto en 2004 y bautizado en honor al dios griego de la oscuridad y el caos. En sus primeras estimaciones, los expertos temieron que chocaría contra la Tierra en 2029, pero más tarde otras investigaciones de la NASA determinaron que la probabilidad de que el Apofis impacte ahora con nuestro planeta es mil veces menor que, incluso, la de algún cuerpo celeste hasta ahora desconocido.

Sin embargo, sobran razones para querer estudiarlo ahora en detalle. En enero pasado, un equipo de científicos de la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia) advirtió que aunque en 2029 el asteroide pasará sin causar daños a 38.000 kilómetros de la Tierra –una distancia 10 veces menor que la que nos separa de la Luna–, el acercamiento "más peligroso" tendrá lugar en 2068, cuando podría llegar a impactar contra nuestro planeta.

jueves, 7 de febrero de 2019

Ni ovni ni asteroide: Un científico sugiere una sencilla explicación sobre el misterioso Oumuamua





Una nueva teoría arroja luz sobre el posible origen del raro objeto interestelar, primer cuerpo celestre que proviene del exterior del sistema solar.

La muy debatida naturaleza del enigmático objeto interestelar bautizado como Oumuamua ('primer mensajero' en hawaiano) ha permanecido en el centro de la atención de los científicos desde su descubrimiento en 2017.

Una parte de la comunidad de especialistas cree que se trata de un asteroide de origen natural, mientras otra admite la posibilidad de que su realidad sea artificial o incluso alienígena. Un reciente estudio liderado por el astrónomo Zdenek Sekanina del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, publicado en el sitio Archiv.org.ofrece una síntesis de los datos en conflicto.

Según afirma el trabajo de Sekanina, en realidad Oumuamua es solo un fragmento del objeto interestelar que entró en nuestro sistema solaren 2017 y se desintegró poco antes de alcanzar el perihelio, el punto más cercano al Sol de la órbita terrestre.

Como resultado de la desintegración, se crearon fragmentos de alta porosidad sin materiales volátiles (amoniaco, dióxido de carbono, agua, etc.). Se trata de granos de polvo sueltos que le dan una exótica forma.

De hecho, la primera cosa que se conoció de Oumuamua es precisamente su inusual forma, a menudo comparada con un cigarro o aguja: una rareza teniendo en cuenta que los asteroides suelen ser redondos.

Además, a diferencia de asteroides regulares, que rotan de manera periódica, Oumuamua lo hace de forma caótica. Inicialmente, los expertos creían que su rotación inusual era el resultado de su colisiones con otros objetos espaciales. Según indica Sekanina, esta anomalía también puede ser explicada por la desintegración del objeto original, mientras su aceleración se debe a la presión de la radiación solar.

En conclusión, el autor subraya la necesidad de prestar más atención a los cuerpos de naturaleza interestelar, y, sobre todo, con el objetivo de encontrar el posible 'padre' de Oumuamua.

Oumuamua es el primer asteroide conocido que proviene del exterior del sistema solar. Fue descubierto por los astrónomos de la Universidad de Hawái el 18 de octubre de 2017.Este cuerpo celestre que avanza a unos 64.000 kilómetros por hora se encuentra a dos unidades astronómicas de la Tierra, esto es, al doble de la distancia existente entre nuestro planeta y el Sol. No supone ningún peligro para nosotros al estar abandonando el sistema solar.Según las primeras estimaciones de la NASA, Oumuamua tiene un color rojo oscuro, 400 metros de longitud y 30 metros de diámetro.

miércoles, 6 de febrero de 2019

'Tiro' al meteorito: La NASA se prepara para desviar un asteroide amenazador



El cambio de curso del asteroide, por medio del impacto de una sonda, será medido y analizado para evaluar si este método resulta válido en caso de surgimiento de una amenaza real.
La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) han aunado esfuerzos para llevar a cabo una Prueba de Redireccionamiento de Doble Asteroide (DART, por sus siglas en inglés), considerada como un test del sistema de defensa planetaria, prevista para el diciembre de 2020, reza el sitio oficial de la ESA.
Se trata de un proyecto único que empleará la técnica de impacto cinético para intentar cambiar por primera vez la trayectoria de un asteroide hipotéticamente peligroso. El objetivo principal de la prueba es el así llamado asteroide Didymos, situado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra. Más concretamente su pequeña (en términos espaciales) luna, Didymoon, de unos 150 metros de diámetro, un tamaño comparable a la Gran Pirámide de Guiza de Egipto.
En el marco de la misión, los científicos planean enviar al espacio una sonda espacial para que choque contra el asteroide y le haga cambiar su curso. La desviación del cuerpo celestre causado por el impacto del satélite será medida y analizada para evaluar si este método tiene algún potencial en el caso de que surja una amenaza real. En cuanto a Didymoon, fue elegido como objeto de pruebas precisamente por ser muy pequeño y no representar una gran amenaza.
"Comprenderemos mejor si esta técnica se puede usar incluso para asteroides más grandes, lo que nos dará la certeza de que podríamos proteger nuestro planeta si es necesario", comentó Michael Kuppers, uno de los científicos de la AEE involucrados en el proyecto.
Esta video-representación del plan de DART emitida por la NASA muestra cómo un impacto cinético podría redirigir un asteroide en el marco del programa de defensa planetaria de la agencia.

sábado, 12 de enero de 2019

Astrónomo de Harvard: El asteroide Oumuamua podría ser una sonda dirigida "por seres inteligentes"







"Pensar en civilizaciones distantes no es especulativo", asegura Avi Loeb, director del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard.

No se puede excluir que Oumuamua, el primer asteroide interestelar detectado en el Sistema Solar, sea una sonda enviada por "seres inteligentes" extraterrestres. Así lo sostiene en una entrevista con Spiegel el profesor Avi Loeb, director del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard, quien asegura que "pensar en civilizaciones distantes no es especulativo".

"Cuanto más descubrimos, más extraño se vuelve"

Loeb, autor de más de 700 artículos sobre fenómenos astrofísicos, explica que Oumuamua —que fue descubierto en octubre de 2017 y cuyo nombre significa 'primer mensajero' en hawaiano— tiene una serie de características difíciles de explicar. "Cuanto más descubrimos" sobre este objeto, "más extraño" se vuelve, afirma.

Así, su brillo "cambia dramáticamente", sugiriendo que tiene "una forma muy rara", probablemente la de un disco o de un cigarro. Por otro lado, la órbita del Oumuamua "difiere significativamente" de una formada solo por el campo gravitatorio del Sol, lo que apunta a la existencia de una "fuerza adicional" que actúa sobre este objeto cósmico.

"Mientras no haya una explicación natural" a los misterios relacionados con el asteroide, "nos queda la posibilidad de que sea un producto artificial", una "vela ligera hecha por seres inteligentes", estima Loeb.

En la misma línea, apunta que, "si el Oumuamua es un objeto errante al azar, cada sistema solar tendría que producir millones de miles de millones de tales objetos", por lo que no descarta la posibilidad de que se trate de "una misión dirigida", incluso de una sonda espacial enviada en misión de reconocimiento.

"Pensar en civilizaciones distantes no es especulativo"

El astrónomo recalca que "vivimos en un tiempo especial" en cuanto a las posibilidades de encontrar respuesta a "la más fundamental de todas las preguntas": si estamos solos en el universo. Por un lado, en los últimos años hemos descubierto "cuán extendida puede estar la vida en nuestra galaxia", explica el científico, recordando que el satélite Kepler nos enseñó "que cada cuarta estrella tiene un planeta similar a la Tierra, con temperaturas favorables para el surgimiento de la vida". En segundo lugar, "hoy tenemos la tecnología necesaria" para investigar la posible existencia de vida inteligente extraterrestre.

El profesor defiende que "pensar en civilizaciones distantes no es especulativo". "Sabemos que existimos, por lo que al menos una forma de vida ha desarrollado tecnología avanzada. Y sabemos que hay condiciones similares a las de la Tierra en una cuarta parte de todos los sistemas planetarios alrededor de otras estrellas", detalla el científico, y añade: "¿Por qué, entonces, no debería haber seres inteligentes en otra parte?".

La naturaleza del Oumuamua ha venido rodeada de un aura de misterio desde el día en que fue descubierto por astrónomos de la Universidad de Hawái en octubre de 2017.Recientemente, investigadores del Instituto SETI informaron que las observaciones a largo plazo no detectaron señales de radio artificiales en la superficie de este objeto rocoso, pero aún no descartan que pudiera ser de naturaleza alienígena.

lunes, 7 de enero de 2019

El asteroide que acabó con los dinosaurios provocó un tsunami de 1.600 metros de altura





Un estudio reciente reveló que el fenómeno produjo un maremoto global y olas tan grandes como nunca se han visto en la historia moderna.

Un grupo de investigadores estadounidenses descubrió que el asteroide que provocó la extinción de los dinosauros hace 65 millones de años generó un tsunami de una milla (1.600 metros) de altura que recorrió todo el planeta.

El equipo del Departamento de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan realizó la primera simulación del maremoto desde el comienzo "hasta el final de la propagación de las olas", como señaló la investigadora principal Molly Range.

La roca denominada Chicxulub, que medía 14 kilómetros de diámetro, impactó en lo que hoy es el golfo de México. "El asteroide de Chicxulub resultó en un enorme tsunami, el cual no se ha visto en la historia moderna", destacó Range en diálogo con Live Science. Y añadió: "No fue hasta el inicio de este proyecto que me di cuenta de la escala real de este tsunami, y ha sido una divertida investigación para compartir".

¿Qué fue lo que pasó?

Para realizar la simulación, el equipo científico acudió a Brandon Johnson, profesor que estudia los cráteres de impacto en la Brown University en Rhode Island. Con su colaboración determinaron que en los 10 minutos posteriores al choque con la Tierra, el asteroide se hundió a 1.500 metros de profundidad y la explosión fue tan poderosa que aún no había agua dentro. "En este punto, el agua se estaba moviendo hacia el cráter" y luego de precipitarse "se retiró, formando una 'ola de colapso'", apuntó Range.

La investigadora sostuvo que "este tsunami se movió por todo el océano". En el golfo de México el agua alcanzó los 143 kilómetros por hora y en las primeras 24 horas, los efectos se extendieron hacia el Atlántico, así como a través de la vía marítima de América Central (que ya no existe, pero que conectaba el golfo con el Pacífico).

Después de la ola inicial, otras réplicas se dieron en distintas partes de la tierra. En el Pacífico Sur y el Atlántico Norte, alcanzaron una altura máxima de 14 metros. En el Pacífico Norte fueron de cuatro metros. Mientras tanto, el golfo de México vio olas de hasta 100 metros.

A modo de comparación, la ola moderna más grande jamás registrada en el hemisferio sur tuvo una altura 23,8 metros y golpeó cerca de Nueva Zelanda en mayo de 2018. Asimismo, el tsunami que devino luego del impacto del asteroide llegó a ser 29.000 veces más poderoso que el que asoló el océano Índico en 2004.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Un asteroide con forma de hipopótamo y "extremadamente lento" se acerca a la Tierra





El cuerpo celeste tiene una extensión aproximada de 1,6 kilómetros.

La NASA obtuvo imágenes únicas del asteroide 2003 SD220, que este sábado pasará cerca de la Tierra, y ha revelado que ese cuerpo celeste tiene forma de hipopótamo.

El asteroide pasará 'cerca' de nuestro planeta, a una distancia segura de 2,9 millones de kilómetros, en lo que será su mayor aproximación a la Tierra en más 400 años.

Gracias a las imágenes de radar obtenidas por tres gigantescas antenas de la NASA, instaladas en diferentes puntos de Estados Unidos, se logró determinar que ese cuerpo rocoso tiene una longitud aproximada de 1,6 kilómetros y una forma similar a la de un "hipopótamo que vadea un río", visto desde el aire.

Imágenes de radar del asteroide 2003 SD220 /NASA/JPL-Caltech/GSSR/NSF/GBO

Además se evidenció que el 2003 SD220 tiene un periodo de rotación "extremadamente lento", de alrededor de 12 días, sobre un complejo eje de rotación. Estos nuevos detalles permitirán "comprender mejor cómo se formaron y evolucionaron estos pequeños cuerpos con el tiempo", dijeron los científicos de la agencia espacial estadounidense.

Ese asteroide fue descubierto en el 2003 y estaba clasificado como potencialmente peligroso, debido a su tamaño y previsible acercamiento a nuestro planeta. Sin embargo, los nuevos datos revelan que no representa amenaza de impacto para la Tierra, finalizó la NASA.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Siguen las dudas sobre el enigmático asteroide Oumuamua tras no detectarse señales de radio en él







Investigadores del Instituto SETI no localizaron señales de radio artificiales en la superficie de este objeto rocoso que desconcierta a los científicos, que todavía no descartan que sea de naturaleza alienígena.

Las observaciones a largo plazo del asteroide Oumuamua en el momento de su aproximación a la Tierra excluyen la presencia en su superficie de cualquier fuente artificial de ondas de radio u otras señales, pero esto no puede descartar definitivamente que ese objeto tenga un origen extraterrestre no natural. Esta fue la conclusión de los astrónomos del Instituto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), que buscan formas de vida inteligente en el universo.

La importancia de Oumuamua radica en que se trata del primer asteroide detectado que no proviene del Sistema Solar, y su extraño comportamiento llevó incluso a algunos científicos a plantearse la posibilidad de que se tratara de una nave alienígena.

En un estudio que será publicado en la revista Acta Astronautica el próximo mes de febrero, los investigadores del SETI explicaron que utilizaron el campo de antenas Allen Telescope Array (ATA) para intentar detectar transmisiones de radio artificiales provenientes del Oumuamua. Las observaciones se realizaron entre el 23 de noviembre y el 5 de diciembre de 2017, y consistieron en 'escanear' el cuerpo celeste en búsqueda de este tipo de señales. No lograron detectar nada, aunque los especialistas buscaron incluso emisiones de potencia inferior a las que emiten nuestros celulares.

"Buscábamos una señal que demostrara que este objeto incorpora alguna tecnología, que era de origen artificial", explica Gerry Harp, el autor principal del estudio, en el artículo del SETI. "No encontramos tales emisiones, a pesar de una búsqueda bastante minuciosa", indicó el científico, puntualizando que las observaciones del instituto de investigación no descartan de manera concluyente que el asteroide pueda tener un origen no natural.

La naturaleza de Oumuamua ('primer mensajero', en hawaiano) ha estado rodeada de misterios desde el día en que fue descubierto por astrónomos de la Universidad de Hawái en octubre de 2017. Tras constatar cambios en la velocidad de su desplazamiento, el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (EE.UU.) llegó a sugerir recientemente que el aseteroide podría ser en realidad una "sonda" enviada a la Tierra de manera intencionada "por una civilización alienígena".

martes, 4 de diciembre de 2018

¿Por qué la NASA fue hasta un asteroide potencialmente peligroso y qué traerá de allí a la Tierra?




La misión OSIRIS-REx orbitará el asteroide Bennu durante el 2019 y se prevé que en 2023 aterrice en el desierto de Utah.

La nave espacial robótica OSIRIS-REx de la NASA ha alcanzado este lunes el objetivo de su viaje de dos años inciado desde el Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) al llegar hasta el asteroide Bennu, uno de los más cercanos a la Tierra y potencialmente peligrosos para nuestro planeta.

Actualmente, la sonda está a una altura de 19 kilómetros sobre el asteroide. No obstante, la misión OSIRIS-REx acaba de empezar: su objetivo principal es tomar muestras de la superficie del objeto y traerlas a la Tierra para su posterior estudio, del que se podrían obtener claves acerca de cómo se creó la vida en nuestro Sistema Solar.

"Los asteroides son literalmente el primer material que se formó alrededor de nuestra estrella [Sol] y representan los bloques de construcción de los planetas, y, esperamos —en el caso de Bennu—, de la vida, y la razón por la que la Tierra puede ser un planeta habitable", ha declarado Dante Lauretta, investigador principal de la misión OSIRIS-REx.



Durante el 2019 la sonda orbitará el asteroide y colectará datos para crear un mapa detalladode su superficie, que incluirá cráteres, llanuras, montañas y otras características topográficas.

"A medida que nos acerquemos al asteroide Bennue, comenzaremos a mapear su superficie con mayor detalle", explica el plan Dani Della-Giustina, jefa del procesamiento de imágenes de la misión. El objetivo de este proceso es identificar con la mayor precisión la distribución de las rocas y otras partículas que podrían representar un peligro para el mecanismo que recogerá las muestras.

Se trata del dispositivo denominado TAFSAM, un brazo robótico conectado a un mecanismo que coge las muestras y las guarda en contenedores incrustados. En 2020, con la ayuda del brazo robótico, el mecanismo se colocará en una cápsula en la nave espacial que tomará rumbo a Tierra.

Al acercarse a la atmósfera terrestre en 2023, la nave liberará la cápsula con las muestras, que aterrizará en el desierto de Utah (EE.UU.), dede donde se transportará a los laboratorios de la NASA para su análisis. 

¿Por qué Bennu?

Bennu es un asteroide con un diámetro de unos 500 metros. Completa una órbita alrededor del Sol cada 436,604 días (1,2 años) y cada 6 años se acerca mucho a la Tierra. Estos encuentros cercanos le dan a Bennu una alta probabilidad de impactar la Tierra a fines del siglo XXII. Su tamaño, composición primitiva y órbita potencialmente peligrosa lo convierten en uno de los asteroides cercanos más fascinantes y accesibles, y el asteroide objetivo ideal para OSIRIS-REx, explica la web de la misión.

Proximidad a la Tierra

El asteroide se encuentra a menos de 122 millones de kilómetros de nuestro palneta y este es un factor muy importante, ya que OSIRIS-Rex es una misión de retorno. Además, el asteroide ideal debe tener una órbita similar a la Tierra, con poca excentricidad e inclinación. En el momento de la elección, en 2008, había solo 192 asteroides que tenían órbitas que cumplían con estos criterios, entre ellos, Bennu.

Tamaño

Los asteroides con diámetros pequeños giran más rápidamente que aquellos de gran tamaño. Con un diámetro inferior a 200 metros, un asteroide gira tan rápidamente que el material suelto en su superficie (regolito) podría resultar expulsado de él. El asteroide ideal para la misión debe tener un diámetro mayor a 200 metros, de modo que una nave espacial pueda entrar en contacto con él y recolectar muestras de regolito suficientes. Este requisito de tamaño redujo el número de asteroides candidatos de 192 a 26.

Composición

Los asteroides se dividen en diferentes tipos en función de su composición química. Los asteroides más primitivos son ricos en carbono y no han cambiado significativamente desde que se formaron hace casi 4.000 millones de años. Estos asteroides contienen moléculas orgánicas, sustancias volátiles y aminoácidos que pueden haber sido los precursores de la vida en la Tierra. De los 26 asteroides que quedaron en la lista, solo doce tenían una composición conocida y solo cinco de ellos eran primitivos y ricos en carbono. De estos cinco finalistas, el asteroide Bennu fue elegido finalmente ganador.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Sonda de la NASA llega a un asteroide que podría impactar contra la Tierra en el futuro


La nave de la agencia espacial aterriza en Bennu para tomar muestras del asteroide y traerlas de vuelta a la Tierra.

Este 3 de diciembre, la sonda espacial robótica OSIRIS-REx de la NASA llega hasta el asteroide Bennu, de casi 500 metros de diámetro. Este objeto viaja alrededor del Sol a una velocidad de más de 100.000 km/h y podría impactar contra la Tierra el 21 de septiembre del 2135, destruyéndola parcialmente.

La OSIRIS-REx —acrónimo de varios de los instrumentos que lleva la nave— partió el pasado 9 de septiembre de 2016 desde Cabo Cañaveral, en el Estado de Florida y tardó dos años en llegar a su objetivo. Sin embargo, aclaran los especialistas, su misión no será destruir a la inmensa roca, pese a que, si llegase a golpear al planeta generaría un gran destrucción. Su única misión, de hecho, será la de investigar el asteroide.

La nave de la agencia espacial aterriza en Bennu, donde tomará muestras del asteroide para traerlas de vuelta a la Tierra. Según un comunicado en el sitio web de la NASA, la misión de la sonda durará aproximadamente un año y medio.


¿Qué tiene de particular Bennu y cómo podría colisionar con la Tierra? Rico en carbono y con una anchura de 500 metros, Bennu fue descubierto el 11 de septiembre de 1999 por el proyecto LINEAR (Lincoln Near Earth Asteroid Research).

Su órbita y la de la Tierra se cruzan cada seis años, aproximándose entre sí hasta unos 300.000 kilómetros. Por esta razón, los científicos estiman que existe una probabilidad de que Bennu choque contra la Tierra. El impacto del cuerpo celeste con nuestro planeta sería lo suficientemente potente como destruirla parcialmente.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Un monstruoso asteroide se acercará a la Tierra hasta 62 veces en los próximos cien años







Si un asteroide de este tamaño se estrellara contra nosotros, lo haría con una potencia de 50 megatones, equivalente al arma nuclear más poderosa jamás creada.

Un monstruoso asteroide de 213 metros de diámetro podría chocar contra la Tierra a lo largo del próximo siglo provocando una explosión devastadora, según se desprende de una advertencia recientemente emitida por la NASA, informa Express.

Esta roca espacial, que se desplaza a 15,13 kilómetros por segundo y que tiene una longitud equivalente a dos Big Ben de Londres, se conoce como 2018 LF16 y fue observada por primera vez el 16 de junio de 2017 por el Sistema Sentry del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA, programado para rastrear posibles riesgos de impacto de asteroide.

Según los cálculos de Sentry, el impacto potencial más cercano podría ocurrir el 8 de agosto de 2023. Otras fechas serían el 3 de agosto de 2024 y el 1 de agosto de 2025. Mientras tanto, existen en total 62 trayectorias de 2018 LF16 pronosticadas, cuando la roca podría golpear la Tierra hasta el año 2117.

Lo escalofriante del asunto es que si un asteroide de este tamaño se estrellara contra nosotros, lo haría con una potencia de 50 megatones, equivalente a la explosión de la bomba de hidrógeno soviética conocida como Bomba Zar, el arma nuclear más poderosa jamás creada, indica el medio.

No obstante, cabe subrayar que, afortunadamente, las posibilidades de colisión del 2018 LF16 con nuestro planeta son casi inexistentes. De hecho, el porcentaje exacto de esta probabilidad se estima en un 0,0000033%, es decir, de una entre 30.000.000, según expertos de la NASA citados por el medio.

sábado, 3 de noviembre de 2018

El Oumuamua 'pisa el acelerador': ¿Es el primer asteroide interestelar una sonda alienígena?







Un grupo de científicos ha detectado un aumento inesperado en la velocidad del objeto espacial, lo que abre la puerta a la hipótesis de que se trate de una misión de reconocimiento para explorar el Sistema Solar.

Científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en Massachusetts (EE.UU.) aseguran haber detectado un aumento inesperado de velocidad, así como un cambio de trayectoria, en el primer asteroide interestelar Oumuamua —que significa 'primer mensajero' en hawaiano y que fue descubiertoen octubre de 2017— durante su paso por el sistema solar, por lo que creen que podría tratarse de "una sonda de luz de origen artificial", según indican en un artículopublicado este jueves.

"Considerando un origen artificial, una posibilidad es que el Oumuamua sea una sonda luminosa que flota en el espacio interestelar como un escombro a partir de un avanzado equipamiento tecnológico", plantea el estudio, que no descarta que se trate de "una sonda totalmente operacional enviada de manera intencionada a la Tierra […] por una civilización alienígena". En la misma línea, el físico Avi Loeb Loeb sostiene que el Oumuamua podría estar en misión de reconocimiento para explorar nuestro Sistema Solar, de la misma forma en que los seres humanos han creado el Breakthrough Starshot, un proyecto que pretende desarrollar una flota de micronaves espaciales para viajar al sistema estelar más cercano al Sol, Alfa Centauri.

Los científicos estadounidenses han descartado que la aceleración del objeto se deba a que estamos ante un cometa en proceso de desgasificación, pues su recorrido se mantuvo plano, lo que podría deberse a su hipotético diseño. Asimismo, concluyen que la supuesta sonda extraterrestre podría viajar a través del universo sin otra ayuda que la luz de las estrellas.

El equipo de Breakthrough Listen, un ambicioso proyecto científico para la búsqueda de vida extraterrestre en otras galaxias del que formaba parte Stephen Hawking, buscó el año pasado señales electromagnéticas provenientes de Oumuamua que confirmaran que se trataba de una nave extraterrestre, ya que, en ese caso, "minimizaría la fricción y el daño del gas interestelar". Sin embargo, el asteroide no arrojó resultados positivos sobre esta cuestión.

Según la NASA, el C/2017 U1 tiene un aspecto alargado, como un enorme cigarro de unos 400 metros de longitud, y es de color rojo oscuro. Su forma podría brindar nuevas claves sobre cómo se formaron otros sistemas estelares.

Respecto de su procedencia, las primeras estimaciones indican que avanza a unos 64.000 kilómetros por hora desde una dirección en la que se encuentra la constelación de Lyra, por lo que tardará algunos años en cruzar todo el Sistema Solar antes de abandonarlo para no regresar. Un estudio publicado el pasado marzo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society sugirió que el Oumuamua probablemente provenga de una estrella binaria, pero no especificó de cuál.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Una sonda japonesa desembarca con éxito un robot de investigación en el asteroide Ryugu



Una sonda japonesa, anteriormente desconectada del vehículo espacial no tripulado Hayabusa 2, ha desembarcado con éxito el robot de investigación MASCOT en el asteroide Ryugu, que se encuentra a 280 millones de kilómetros de la Tierra.
Así lo ha informado este miércoles la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial y lo recoge la agencia Associated Press.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Robots japoneses sacan las primeras fotos desde un asteroide





El 21 de septiembre, la nave espacial robótica japonesa Hayabusa 2 logró colocar sobre la superficie del asteroide Ryugu dos pequeños robots que estudiarán la superficie del cuerpo rocoso. Ahora, a unos 170 millones de kilómetros de la Tierra, nos llegan las primeras fotografías desde su superficie.

El Hayabusa 2 está operado por la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA). Le han encomendado la tarea de tomar muestras del Ryugu y de llevar el material que haya recogido de la superficie de vuelta a la Tierra.

Operado por la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA), Hayabusa2 tiene la tarea de tomar una muestra de un asteroide llamado Ryugu y devolver esos materiales a la Tierra.


El objetivo será ahora analizar la superficie

La nave se lanzó al espacio en 2014 y llegó al Ryugu en junio de 2018. Se dedicará ahora a tomar todas las muestras que sean posibles antes de regresar a casa a finales de 2019.





La nave espacial se lanzó en 2014 sobre un cohete H-IIA y llegó a Ryugu en junio. Tomará múltiples muestras del asteroide en el próximo año antes de regresar a nuestro planeta a finales del próximo año.


Una de las primeras imágenes desde el asteroide Ryugu

El objetivo de la JAXA es aprender más sobre el cuerpo rocoso y entender mejor su composición. Se cree que lo asteroides como Ryugu son lo que queda de lo que era el sistema solar en su edad primitiva. Así que es de entender que den una idea de cómo era nuestro hogar cósmico cuando ser formaron los primeros planetas.

Los dos robots que ahora mismo están sobre la superficie de Ryugu se llaman Rover-1A y Rover-1B, y son solo los dos primeros robots que lanzará Hayabusa 2 durante el tiempo que investigue al asteroide.



Los robots japoneses Rover-1A y Rover-1B, los primeros en pisar un asteroide

Los robots, de forma cilíndrica, se lanzaron desde una cápsula llamada MINERVA-II1 y están equipados con todo tipo de censores y de cámaras.

Dos sondas japonesas envían las primeras imágenes desde el asteroide Ryugu





La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) ha confirmado que los dos 'rovers' se encuentran "en buenas condiciones" y transmiten imágenes y datos.

Dos microrobots japoneses que este viernes 'aterrizaron' sobre el asteroide Ryugu, a una distancia de 280 millones de kilómetros de la Tierra, han empezado a enviar imágenes desde la superficie del objeto astronómico.

La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) ha confirmado que los dos 'rovers' se encuentran "en buenas condiciones" y transmiten imágenes y datos.

La primera foto fue tomada inmediatamente después de la separación de los dos exploradores de la sonda espacial Hayabusa2. La imagen, que se ve borrosa porque el 'rover' estaba girando, muestra a Hayabusa2 en la parte superior de la pantalla y la superficie de Ryugu en la parte inferior.

La segunda imagen recibida fue captada por Rover-1B y, con mucha más definición, muestra la superficie del asteroide en la esquina inferior derecha, con el reflejo de la luz solar en la parte superior izquierda.

La tercera imagen fue tomada por Rover-1A mientras se movía sobre el cuerpo cósmico y ofrece una nueva perspectiva del objeto misterioso, que se ve en la parte izquierda de la foto.

Licencia de Creative Commons
El Misterio del Meteorito de Carancas by HERWARTH RONALD MORALES CHUMACERO is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en El Misterio del Meteorito de Carancas.